jueves, 1 de abril de 2010

LA VIDA POR ENCIMA DE CUALQUIER INTERÉS ECONÓNOMICO

La Vida simplemente es extraordinaria, maravillosa y majestuosa; nos revela su milagroso latido cada segundo;sin embargo,tristemente la humanidad continúa tomando decisiones sin considerar su valor, anteponiendo consideraciones egoístas nacidas exclusivamente de la ambición. Siento que es mi deber denunciar cómo un proyecto como la Central Hidroeléctrica de Belo Monte ha decidido ejecutarse sin ninguna consideración del daño al ecosistema y a las más de 24 tribus indígenas que viven en las riberas del río Xingu va a ocasionar.


El Gobierno Lula tiene méritos innegables en el campo social. Pero en la cuestión ambiental es de una inconsciencia y de un atraso palmarios. Al analizar el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) tenemos la impresión de que volvemos al siglo XIX. Es la misma mentalidad, que ve la naturaleza como mera reserva de recursos, como una base para programar proyectos faraónicos, llevados adelante a sangre y fuego, dentro de un modelo de crecimiento sobrepasado que favorece a las grandes empresas a costa de la depredación de la naturaleza y de la creación de mucha pobreza.

Este modelo está siendo cuestionado en el mundo entero por desestabilizar el planeta Tierra como conjunto, y aun así, es asumido por el PAC, sin ningún escrúpulo. La discusión con las poblaciones afectadas y con la sociedad fue ridícula. Impera la lógica autoritaria: primero se toma la decisión, después se convoca la audiencia pública. Pues esto es exactamente lo que está ocurriendo con el proyecto de la construcción de la Central Hidroeléctrica de Belo Monte, en el río Xingú, en el Estado de Pará, Brasil.

Todo está siendo llevado a la brava, atropellando procesos, ocultando el importante parecer 114/09 de diciembre de 2009, emitido por el IBAMA (órgano que cuida de las cuestiones ambientales) contrario a la construcción de la central, así como la opinión de la mayoría de los ambientalistas nacionales e internacionales, que dicen que este proyecto es una grave equivocación, de consecuencias ambientales imprevisibles.

El Ministerio Público Federal, que encaminó procesos de embargo, llevando eventualmente la cuestión a foros internacionales, sufrió la amenaza de la Abogacía General de la Unión (AGU), con el apoyo público del Presidente, de procesar a los procuradores y promotores de estas acciones por abuso de poder.

Este proyecto viene de la dictadura militar de los años 70. Bajo presión de los indígenas apoyados por el cantor Sting en colaboración con el cacique Raoni, fue archivado en 1989. Ahora, con la licencia previa concedida el 1º de febrero, el proyecto de la dictadura puede volver triunfalmente, presentado por el Gobierno como la mayor obra del PAC.

En este proyecto todo es megalómano: inundación de 51.600 ha. de selva, con un espejo de agua de 516 km2, desvío del río con la construcción de dos canales de 500 m de anchura y 30 Km de longitud, dejando 100 km de cauce seco, sumergiendo la parte más bella del Xingú, Volta Grande, y un tercio de Altamira, con un costo de entre 17 y 30 mil millones de reales, desalojando cerca de 20 mil personas, y atrayendo para las obras cerca de 80 mil trabajadores, para producir 11.233 Mw de energía en el tiempo de las crecidas (4 meses) y solamente 4 mil Mw en el resto del año, para, finalmente, trasportarla hasta a 5 mil Km de distancia...

Este gigantismo, típico de mentes tecnócratas, roza la insensatez, pues, dada la crisis ambiental plantetaria, todos recomiendan obras menores, valorando matrices energéticas alternativas, basadas en el agua, e viento, el sol y la biomasa. En Brasil tenemos todo eso en abundancia. Considerando las opiniones de los especialistas, podemos decir: la central hidroelectrica de Monte Belo es técnicamente desaconsejable, exageradamente cara, ecológicamente desastrosa, socialmente perversa, perturbadora de loa selva amazónica, y una grave agresión al sistema-Tierra.

Etnias del río Xingú. Foto: Terence Turner en International Rivers 
 
Este proyecto se caracteriza por la falta de respeto: a las decenas de etnias indígenas que viven allí hace millares de años y que ni siquiera han sido escuchadas; falta de respeto a la selva amazónica, cuya vocación no es producir energía eléctrica, sino bienes y servicios naturales de gran valor económico; falta de respeto a la conciencia ecológica que debido a las amenazas que pesan sobre el sistema de la vida, piden extremo cuidado para con las selvas; falta de respeto al Bien Común de la Tierra y de la Humanidad, la nueva centralidad de las políticas mundiales.

Si hubiese un Tribunal Mundial de Crímenes contra la Tierra -como está siendo proyectado por un grupo altamente cualificado que estudia la reinvención de la ONU bajo la coordinación de Miguel D’Escoto, expresidente de la Asamblea (2008-2009)- seguramente los promotores de la hidroeléctrica Belo Monte estarían en la mira de ese tribunal.

Aún hay tiempo para frenar la construcción de esta monstruosidad, porque hay alternativas mejores. No queremos que se realicen las palabras del obispo dom Erwin Kräutler, defensor de los indígenas y contrario a Belo Monte: «Lula entrará en la historia como el gran depredador de la Amazonia y el enterrador de los pueblos indígenas y ribereños del Xingú».
P.S.
Escriban a estos correos oficiales, sea de la Presidência da República, o del Ministério do Meio Ambiente, o del IBAMA y demás autoridades, para reforzar a campaña de suspensión del proyecto de construcción de la Central Hidroeléctrica de Belo Monte en el Xingú, por amor a los pueblos indígenas, a la Amazonia y a la Madre Tierra. 

Fuente: La columna Semanal de Leonardo Boff

sábado, 6 de marzo de 2010

ESENCIA DE VIDA


Es posible que el ser humano llegue a reconocer la belleza intrínseca de cada ser y comprender no con la razón sino con el corazón que todos los seres merecemos amar y ser amados, que nuestra verdadera esencia es esa Presencia Divina, eterna, creadora y de amor infinito que nos regala la vida cada instante que somos parte del Todo, somos parte del Universo y somos el Universo mismo.   

No deseo limitar con palábras la forma como Eckhart Tolle en su libro la Nueva Tierra expone con magnifica sencillez la relación entre la conciencia de la vida a través de la percepción de su propia belleza, es por eso que transcribo un extracto del mismo.


EL FLORECER DE LA CONCIENCIA HUMANA

EVOCACIÓN

La Tierra, hace 114 millones de años, un día poco después de despuntar el alba: la primera flor en existir sobre el planeta abre sus pétalos para recibir los rayos del sol. Con anterioridad a ese suceso extraordinario que anuncia la transformación evolutiva de la vida vegetal, el planeta había estado cubierto de vegetación durante millones de años. Es probable que la primera flor no hubiera sobrevivido por mucho tiempo y que las flores hubieran seguido siendo fenómenos raros y aislados, puesto que las condi­ciones seguramente no eran favorables para una florescencia ge­neralizada. Sin embargo, un día se llegó a un umbral crítico y súbitamente debió producirse una explosión de colores y aromas por todo el planeta, de haber habido una conciencia con capacidad de percepción para presenciarla.
Mucho tiempo después, esos seres delicados y perfumados a los cuales denominamos flores desempeñarían un papel esencial en la evolución de la conciencia de otras especies. Los seres humanos se sentirían cada vez más atraídos y fascinados por ellas. Seguramente, a medida que la conciencia humana se fue desarro­llando, las flores pudieron ser la primera cosa que los seres hu­manos valoraron sin que representaran un valor utilitario para ellos, es decir, sin que tuvieran alguna relación con su supervi­vencia. Sirvieron de inspiración para un sinnúmero de artistas, poetas y místicos. Jesús nos dice que contemplemos las flores y aprendamos a vivir como ellas. Se dice que Buda pronunció una vez un "sermón silencioso" mientras contemplaba una flor. Al cabo de un rato, uno de los presentes, un monje de nombre Mahakasyapa, comenzó a sonreír. Se dice que fue el único que comprendió el sermón. Según la leyenda, esa sonrisa (la realiza­ción) pasó a veintiocho maestros sucesivos y mucho después se convirtió en el origen del Zen.
La belleza de una flor pudo arrojar un breve destello de luz sobre la parte esencial más profunda del ser humano, su verdadera natu­raleza. El momento en que se reconoció por primera vez la belleza fue uno de los más significativos de la evolución de la conciencia humana. Los sentimientos de alegría y amor están íntimamente li­gados con ese reconocimiento. Sin que nos diéramos cuenta, las flo­res se convertirían en una forma de expresión muy elevada y sagrada que moraría dentro de nosotros pero que no tendría forma. Las flores, con su vida más efímera, etérea y delicada que la de las plantas de las cuales nacieron, se convertirían en especie de mensajeras de otro plano, un puente entre el mundo de las formas físicas y de lo informe. Su aroma no solamente era delicado y agradable para los sentidos, sino que traía una fragancia desde el plano del espíritu. Si utilizamos la palabra "iluminación" en un sentido más amplio del aceptado convencionalmente, podríamos pensar que las flores cons­tituyen la iluminación de las plantas.
Cualquiera de las formas de vida de los distintos reinos (mi­neral, vegetal, animal o humano) pasa por la "iluminación". Sin embargo, es algo que sucede muy rara vez puesto que es más que un paso en la evolución: también implica una discontinuidad de su desarrollo, un salto hacia un nivel completamente diferente del Ser, acompañado, en lo que es más importante, de una disminu­ción de la materialidad.
¿Qué podría ser más denso e impenetrable que una roca, la más densa de todas las formas? No obstante, algunas rocas sufren cambios en su estructura molecular, convirtiéndose en cristales para dar paso a la luz. Algunos carbones se convierten en diaman­tes bajo condiciones inconcebibles de calor y de presión, mientras que algunos minerales pesados se convierten en piedras preciosas.
La mayoría de los reptiles rastreros, los más íntimamente unidos a la tierra, han permanecido iguales durante millones de años. Sin embargo, algunos otros desarrollaron plumas y alas para convertirse en aves, desafiando la fuerza de la gravedad que los había mantenido sujetos al suelo durante tanto tiempo. No aprendieron a reptar o a andar mejor, sino que trascendieron totalmente esos dos pasos.
Desde tiempos inmemoriales, las flores, los cristales, las pie­dras preciosas y las aves han tenido un significado especial para el espíritu humano. Al igual que todas las formas de vida, son, lógicamente, manifestaciones temporales de la Vida y la Concien­cia. Su significado especial y la razón por la que los seres huma­nos se han sentido fascinados y atraídos por ellas pueden atribuirse a su cualidad etérea.
Cuando el ser humano tiene un cierto grado de Presencia, de atención y alerta en sus percepciones, puede sentir la esencia di­vina de la vida, la conciencia interior o el espíritu de todas las criaturas y de todas las formas de vida, y reconocer que es uno con esa esencia y amarla como a sí mismo. Sin embargo, hasta tanto eso sucede, la mayoría de los seres humanos perciben solamente las formas exteriores sin tomar conciencia de su esencia interior, de la misma manera que no reconocen su propia esencia y se limitan a identificarse solamente con su forma física y psi­cológica.
Sin embargo, en el caso de una flor, un cristal, una piedra preciosa o un ave, hasta una persona con un grado mínimo de Presencia puede sentir ocasionalmente que en esa forma hay algo más que una simple existencia física, aún sin comprender la razón por la que se siente atraída y percibe una cierta afinidad por ella. Debido a su naturaleza etérea, esa forma oculta menos el espíritu interior que otras formas de vida. La excepción de esto son todas las formas recién nacidas como los bebés, los cachorros, los gati­tos, los corderos, etcétera; son frágiles, delicados y no se han establecido firmemente en la materialidad. De ellos emana todavía inocencia, dulzura y una belleza que no es de este mundo. Son un deleite hasta para los seres humanos relativamente insensi­bles.
Así que cuando contemplamos conscientemente una flor, un cristal o un ave sin decir su nombre mentalmente, se convierte en una ventana hacia el mundo de lo informe. Podemos vislumbrar algo del mundo del espíritu. Es por eso que estas tres formas "iluminadas y aligeradas" de vida han desempeñado un papel tan importante en la evolución de la conciencia humana desde la antigüedad; es la razón por la cual la joya de la flor de loto es un símbolo central del budismo y la paloma, el ave blanca, representa al Espíritu Santo en el cristianismo. Han venido abonando el te­rreno para un cambio más profundo de la conciencia planetaria, el cual debe manifestarse en la especie humana. Es el despertar es­piritual que comenzamos a presenciar ahora.

sábado, 13 de febrero de 2010

TU VOZ



Voz producto de tus entrañas

Voz que ensalzas y enredas, seduces y hieres,

Voz como arma letal o como redentora,

Voz que me arrulló un día y me desgarró en otro,

Voz que aun retumba en mi corazón

Como condena por el amor que solo contigo despertó.

Hoy te pido una tregua

Hoy le pido al amor que interceda

Porque hoy descubrí

Que también en este mundano espacio,

Hay una voz como melodía de amanecer,

Que con su bondad teje sueños,

Acaricia el alma y perpetua la paz de tu espíritu

Solo porque es la voz del corazón. (ARO)

sábado, 6 de febrero de 2010

NO DUDARÍA

Nota: Foto tomada en Barichara Santander (Colombia) por ARO el copyright de esta foto pertenece a su autora Astridh Rocio Ortega

Si pudiera olvidar

todo aquello que fui
si pudiera borrar
todo lo que yo vi
No dudaría
No dudaría volver a reir

Si pudiera explicar
Las vidas que quité
Si pudiera quemar
Las armas que usé
No dudaría
No dudaría volver a reir

Prometo ver la alegria
Escarmentar de la experiencia
Pero nunca, nunca más
Usar la violencia

Si pudiera sembrar
Los campos que arrasé
Si pudiera devolver
La paz que quité
No dudaría
No dudaría volver a reir

Si pudiera olvidar
aquel llanto que oí
Si pudiera lograr
Apartarlo de mi
No dudaría
No dudaría volver a reir...
(Antonio González Flores)






domingo, 31 de enero de 2010

Nota: Esta fotografía fue tomada por el fotógrafo canadiense Gregory Colbert. El Copyright de las imágenes pertenece a Flying Elephants Foundation - © www.flyingelephants.org

ELOGIO DE TU CUERPO

Alaide Floppa

Tus ojos

Mínimos lagos tranquilos

donde tiembla la chispa

de tus pupilas

y cabe todo

el esplendor del día.

Límpidos espejos

que enciende la alegría

de los colores.

Ventanas abiertas

ante el lento paisaje

del tiempo.

Lagos de lágrimas nutridos

y de remotos naufragios.

Nocturnos lagos dormidos

habitados por los sueños,

aún fulgurantes

bajo los párpados cerrados.

Tus cejas

Las breves alas

tendidas sobre tus párpados

sólo abrigan

el espacio escaso

en el que flota

una interrogación latente,

al que asoma

un permanente asombro.

Tu nariz

Casi un apéndice

en la serena geometría

de tu rostro,

única recta

en la gama de curvas suaves,

el sutil instrumento

que te une al aire.

Cándidos olores

acres aromas

densas fragancias

de flores y de especias

- desde el anís hasta el jazmín -

aspira trepidante

tu nariz.

Tu boca

Entre labio y labio

cuánta dulzura guarda

tu boca abierta al beso,

estuche en que los dientes

muerden vívidos frutos,

cuenca que se llena

de jugos intensos

de ágiles vinos

de agua fresca,

donde la lengua

leve serpiente de delicias

blandamente ondula,

y se anida el milagro

de la palabra.

Tus orejas

Como dos hojas

de un árbol ajeno

nacen a los lados

de tu cabeza.

Por el tallo escondido

se desliza

la opulencia

de los sonidos,

te alcanzan

las vivas voces

que te llaman.

Tu pelo

Dulce enredadera serpentina,

única vegetación

en la tierra tierna de tu cuerpo,

hierba fina

que sigue creciendo

sensible a la primavera,

ala de sombra

contra tu sien,

leve abrigo sobre la nuca.

Para tu nostalgia de ave

tu penacho de plumas.

Tus manos

Las manos

débiles, inciertas,

parecen

vanos objetos

para el brillo de los anillos,

sólo las llena

lo perdido,

se tienden al árbol

que no alcanzan,

pero te dan el agua

de la mañana,

y hasta el rosado

retoño de tus uñas

llega el latido.

Tus pies

Ya que no tienes alas,

te bastan

tus pies que danzan

y que no acaban

de recorrer el mundo.

Por praderas en flor

corrió tu pie ligero,

dejó su huella

en la húmeda arena,

buscó perdidos senderos,

holló las duras aceras

de las ciudades

y sube por escaleras

que no sabe a dónde llegan.

Tus senos

Son dos plácidas colinas

que apenas mece tu aliento,

son dos frutos delicados

de pálidas venaduras,

son dos copas llenas

próvidas y nutricias

en la plena estación

y siguen alimentando

dos flores en botón.

Tu cintura

Es el puente cimbreante

que reúne

dos mitades diferentes,

es el tallo flexible

que mantiene

el torso erguido,

inclina tu pecho

rendido

y gobierna el muelle

oscilar de la cadera.

Agradecida

adornas tu cintura

con un lazo de seda.

Tu sexo

Oculta rosa palpitante

en el oscuro surco,

pozo de estremecida alegría

que incendia en un instante

el turbio curso de tu vida,

secreto siempre inviolado,

fecunda herida.

Tu piel

Es tan frágil la trama

que la rasga una espina,

tan vulnerable

que la quema el sol,

tan susceptible

que la eriza el frío.

Pero también percibe

tu piel delgada

la dulce gama

de las caricias,

y tu cuerpo sin ella

sería una llaga desnuda.

Tus huesos

Alabas

el tibio ropaje

la apariencia

el fugitivo semblante.

Y casi olvidas

la obediente armazón

que te sostiene,

el maniquí ingenioso,

el ágil esqueleto

que te lleva.

Tu corazón

Digo que es del tamaño

de tu puño cerrado.

Pequeño, entonces,

pero basta

para poner en marcha

todo tu ser.

Es un obrero

que trabaja bien,

aunque anhele el descanso,

y es un prisionero

que espera vagamente

escaparse.

Tus venas

La floración azulada

de tus venas

dibuja laberintos

misteriosos

bajo la cera de tu piel.

Tenue hidrografía

apenas aparente,

ágiles cauces que conducen

deseos y venenos

y entrañable alimento.

Tu sangre

Secreto corre el torrente

de tu sangre rápida.

Inmenso es el río

que en subterráneos meandros

madura

y nutre el ámbito

de tu vida profunda.

La cálida corriente

que te inunda

en la flor de la herida

se derrama.

Tu sueño

En tan blando nido

tu corazón descansa,

ni lo asombran

los perdidos fantasmas

que se asoman.

Pasa por tu sueño

la ola calma

de tu respiro.

En tanto olvidas

el tiempo de mañana

se prepara,

mientras estás viviendo

efímera muerte.

Tu aliento

No sé de dónde viene

el viento que te lleva,

el suspiro que te consuela,

el aire que acompasadamente

mueve tu pecho

y alienta

tu invisible vuelo.

Tú eres apenas

la planta que se estremece

por la brisa,

el sumiso instrumento,

la grácil flauta

que resuena

por un soplo de viento.